La mente, ese lugar oscuro, recóndito y a veces inhóspito, cubierto de ideas propias y ajenas, impresiones, imágenes, reflexiones, sentimientos, algo de basura y telarañas... Escritos catárticos y música.
¿Querés entrar? Bajo tu propio riesgo.
Algunos mundos deben permanecer cerrados, hasta que llegue quien esté dispuesto a explorarlos y enfrentarlos, con la vida entera, hasta el final. Si viene por un rato, entonces que lo piense bien... por sí mismo y por el mundo... Pretender explorar sin arriesgarlo todo, es de pusilánimes y curiosos. Que se queden cerrados los mundos, pues, para salvaguadarse de perder la cordura, o de arrastrar a los pusilánimes a la cobardía infinta, a la locura... al infierno y el arrepentimiento.
Que sigan cerrados esos mundos, para que sigan creciendo, en soledad pero libres y desvergonzados. Exhuberantes. Que los curiosos y los pusilánimes se pierdan, que no se arriesguen, que no se acerquen a donde no tenían intención, que no piensen "por si acaso". Ellos ya saben lo que no quieren. Que no se roben el brillo de lo desconocido y oculto. Porque los mundos que son maltratados despiertan su furia Vientos azotan Tormentas anhegan Terremotos sacuden y empiezan a destruir porque se sienten destruidos rota su belleza inocente hollada por pies firmes que sólo llegan para tomar lo que quieren arrebatar dulzura y devolver amargura... a veces de modo sutil otras veces violentamente. Que los dejen ocultos en la oscuridad, que no siempre es oscura, porque... "Si miras fijamente el abismo, el abismo te devuelve la mirada"* El abismo soy yo, pero también vos. El abismo esta vivo, no lo mires si no vas a llevarlo, no entres si no vas a cuidarlo, no invadas si vas a abandonarlo... y destrozarlo. No lo saborees si vas a escupirlo Por favor... dejá de destruirme... *Nieztche.
El otro es muchos El otro me hizo creer que yo era algien que importaba El otro me dio un nombre y me llamó a la existencia El otro me distinguió de entre otros mortales
El otro me escuchó y me miró El otro me sacó un rato de las tinieblas y de la soledad El otro me dio una mirada, una caricia, un respiro un corazón, me hizo el amor, despertó impulsos que no sabía que existían o que quizás dormían El otro me hizo desear, me hizo anhelar, me hizo esperar El otro me hizo creer en otras verdades, me hizo querer entender otras perspectivas El otro me mostró lo que era el placer de estar vivo, de sentirlo Me dio a entender que estaba pero no hubo un "nosotros" ni yo lo esperaba Aceptaba ese tú y yo que no qería ser "nosotros" aunque que lo insinuaba El otro me enseñó la ternura y la dulzura El otro me hizo sentir segura y acompañada El otro me hizo querer ser una mejor persona El otro me hizo querer dar sin recibir El otro me hizo descubrir que yo no era una mala persona
pero
El otro se fue Se alejó El otro decidió que no quería quedarse El otro decidió que nos hacíamos mal sin preguntarme qué carajo me hacía mal. Sin averiguar qué era lo que a mí me hacía mal. El otro decidió que nosostros nos hacíamos mal, decidió qué era lo que a mí me hacía mal El otro pretendió cuidarme, cuando realmente sólo estaba cuidándose El otro se convenció de que me cuidaba y, cuidándome, me lastimó. El otro estaba tratando de aprender lo que sentía El otro estaba tratando de curarse y me hirió en su camino. El otro no me dejó besarlo ni acariciarlo ni darle la mano más El otro dio un paso al costado y me hizo sentir responsable con sus propias contradicciones. El otro me hizo sentir... que yo no valía la pena... igual que todos los demás. El otro no me dijo, nunca me dijo que todo eso con lo que expresaba mis emociones le hacía mal a sí mismo, el otro pensó por mí, pensó que todo eso "nos" hacía mal. El otro no supo verme El otro sólo fue capaz de pensar en un "nosotros" cuando decidió romperlo todo. El otro lo rompió todo, porque tenía miedo El otro me hizo creer que yo le daba miedo y que yo había hecho todo mal. El otro me dijo que era mejor estar solo, sobrevivir solo y no esperar El otro me dijo que no me necesitaba para ser feliz ni para curar que yo no lo necesitaba tampoco. El otro me dijo que me quería pero que ya no podía amarme Ni quería que yo me acercara demasiado. El otro me puso un límite y nunca supo ver la verdad El otro se ubicó en un lugar donde no hay riesgos, donde no lo puedo alcanzar El otro quiere curarse solo No pude entender al otro Ni pudo entenderme el otro Me convencí de que yo hice todo mal Me ha hecho daño, me lastimó, me dejó un hueco profundo y se llevó algo de mí. Me robó la paz, el corazón, la entereza, la certeza, la bondad. El otro me dejó jodidamente mal, y me miró desde lejos. El otro me dejó desnuda a la vista de todos, expuesta, avergonzada. El otro me hizo dudar de mis creencias El otro me juró que aún está El otro... me hizo llorar sin fin, en silencio, en soledad El otro espera que yo vaya pero nunca viene, no pregunta El otro no me sorprende El otro no qiere sorprenderme El otro... no me quiere o Me quiere pero no me ama. El otro me hizo sentir que mis emciones pasarían pronto porque las suyas respecto a mí, asi se fueron. El otro no midió las consecuencias y yo me las comí. El otro no pudo correr el riesgo y yo caí y caí y caí... El otro no se golpeó conmigo porque aún no había soltado su propio dolor y aferrado a él minimizó el mío. El otro me vio llorar una vez, quizás dos, pero dijo ya no más El otro me ve en los pasillos y parece que le da igual El otro... dice que me quiere pero se desvanece o no aprece y en realidad pienso que le da igual El otro escribe palabras lindas pero no me las dice ni con un gesto
El otro ya no me dice nada.
El otro no me saluda si yo no lo saludo
El otro me acusa de ser cortada si yo espero ser saludada
El otro me ve y no se acerca
EL otro ya no tiene ningún gesto El otro no se dio cuenta de que siempre fue su intención seguir sin mí hasta que para mí fue demasiado tarde, porque sentí que yo ya no podía seguir sin el otro. El otro trató de que me alejara sútilmente Hizo desaparecer los horizontes, los castillos y las buenas intenciones El otro me empujó al abismo oscuro me convenció de saltar porque volaría, pero caí... caí... caí a la profunda oscuridad. Sola. Completamente sola.
Y ahí, el cadáver del fondo, era yo y no el otro. Y todo lo que el otro me hizo, siempre fue mi responsabilidad y mi culpa. El otro nunca me hizo nada Siempre todo lo sucedido pasó desde mi mirada, mi perspectiva, mi verdad. El otro no me hizo nada, sólo vivió a su manera. El otro siempre hizo lo que quiso...
y eso me devuelve a la idea de que lo que he hecho por el otro estaba mal hecho, porque
el otro nunca me lo pidió
el otro no devuelve
el otro no es como yo.
De que todo lo malo, lo que duele, lo que me ha herido tan profundamente lo he hecho yo sola Siempre sola. Entonces, según el otro...
(imagen tomada de Koe no katachi)
Venimos al mundo para comprender que los otros sólo nos muestran que nos lastimamos solos y no tenemos que darnos, porque el que se da a sí mismo, el que se arriesga, pierde, lo pierde todo, Y si alguien gana es la excepción Todos... venimos a perder. Nadie da sin esperar algo y siempre estamos completamente solos.
Me resisto a esa idea. No ser un fragmento perdido. Quiero hablar, qiero darme a manos llenas y que qien reciba se quede, que no reciba a ver qué pasa sino con la intención de arriesgarse, así como yo me arriesgo, dándome. Será que es precisamente esa forma de pensar, de vivir lo que me viene destrozando desde el fondo. La creencia estéril de que existe alguien dispuesto a arriesgarse por mí aunque sea difícil, aunque esté tan roto como yo. Ahora sólo quiero alejarme del otro.
Aunque el corazón duela océanos. Aunque siempre voy a sentir que el otro valía la pena.