Ya no temo volver a intentarlo;
he de hacerlo mejor esta vez,
encontrar mi centro,
fortalecer el soporte,
caer con ambos pies
y no de espaldas,
y que el suelo
no me sorprenda con su dura realidad
ni, repentino, me deje sin aliento
mientras los ojos se entumecen de llanto...
y se oscurecen de fracaso
y de terror.
He de lograrlo,
lo intentaré
con todas mis fuerzas,
con la inteligencia,
con el corazón...
hasta que caiga la noche.
¿La parada de manos?
No.
Vivir.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Pon tus ingredientes...