18 de abril de 2019

Handstand



Ya no temo volver a intentarlo;
he de hacerlo mejor esta vez,
encontrar mi centro,
fortalecer el soporte,
caer con ambos pies
y no de espaldas, 
y que el suelo 
no me sorprenda con su dura realidad 
ni, repentino, me deje sin aliento 
mientras los ojos se entumecen de llanto... 
y se oscurecen de fracaso 
y de terror. 
He de lograrlo, 
lo intentaré 
con todas mis fuerzas, 
con la inteligencia, 
con el corazón... 
hasta que caiga la noche. 
¿La parada de manos? 

No. 
Vivir.

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